Sobre el amor y las relaciones de pareja
Hace poco me encontré con un viejo diario, el primero, que comencé a escribir a los nueve o diez años, cuando mis problemas eran del tipo “mi madre se ha olvidado de traerme la merienda” o “no corrí suficiente para quedar primera en la carrera”. Luego leí un poco de los sucesivos diarios. Con trece, el problema era el colegio, con catorce, el problema se agravó y llegaron las discusiones con los padres. Con quince, salir de la cámara de tortura que suponía el colegio se convirtió en una prioridad y con dieciséis comenzó a hacerse patente mi necesidad de tener algún tipo de relación con un chico. La primera vez que me rompían el corazón, la primera vez que creí enamorarme de verdad, la primera vez que realmente me enamoré, mi primera relación real fracasada y los parches temporales con diversos nombres masculinos que utilicé en mi vida hasta llegar a lo que parece definitivo. Con veinte. Ahora recuerdo cuando comencé a preguntarme qué es el amor. Me hace gracia porque, si alguien me hubiese dado la respuesta que yo daría ahora, le hubiese puesto cara de póquer y me hubiese ido con las mismas dudas con las que había llegado. Pero la realidad, a la que conoces un poco más tarde, es que no sabes lo que es el amor hasta que lo experimentas. El problema (diablos, más problemas) es que es muy fácil de confundir. Recuerdo algunos chicos que me llamaron la atención cuando era niña (y no tan niña) y de los que yo pensaba que estaba totalmente enamorada. Ahora me río recordándolos, porque solamente sentía una burda atracción por ellos, una atracción que mejor podría tener el nombre de capricho. Cuando te enamoras realmente es cuando te das cuenta de que nunca antes habías experimentado lo que era amar a alguien. La verdad, a veces pienso en cómo les explicaría yo esto a mis hijos o hijas si las tuviera, y se me antoja muy difícil. Aún tengo edad para recordar cómo me sentía yo antes, y por eso sé que si les digo estas cosas no me creerían, pensarían que soy una vieja carca que ya no se acuerda de lo que es tener 16 años. Conozco a niñas que tienen doce, trece años y dicen estar enamoradas. Me provocan una sonrisa, y me parece muy bien lo que sienten, tal vez una primera aproximación a lo que es coger cariño a alguien que no sea de tu familia. Imagino que hay que limitarse a cuidar de que las niñas no se confundan demasiado y acaben haciendo cosas de las que podrían arrepentirse por algo que creían que era amor y estaba a años luz de serlo.



rajugo dijo
Así es amiga, el amor, sexualmente hablando, es algo que va más allá de la forma quisquillosa como vemos al contrario; es un estado emocional completamente integrado a nuesta visión del mundo, del diario acontecer, de lo que será el mañana. La atracción primera nos liga endemoniadamente a quien se convierte en nuestro objeto sexológico, pero no es realmente el amor que decimos senti en esos momentos. El amor es algo superior que se construye de muchos modos y con muchos, muchísimos detalles. ¿Cómo se los contarás a tus hij@s? Muy fácil, solitos sales en esos temas en las conversaciones de sobremesa; eso si, con un toque especial de chismología entre padres e hij@s. Gracias por este post que nos pone a reflexionar sobre estas cosas "tan intimas". Que estés bien. Abrazos.
6 Junio 2007 | 06:39 PM